Observatorio de Movilidad
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Compartir bicicleta
Con la voluntad política alineada, la tecnología ya nos permite compartir bicicletas públicas en las ciudades. El número de ciclistas crece y las exigencias sobre un servicio recién nacido se multiplican. Más retos para el futuro.
Y puestos a compartir... ¿por qué no compartir bicicleta? Tampoco es que sea una idea nueva ( Laurens L.Maria Hendrikus lo implantó en Holanda a principios de los 60) pero como ya empieza a ser habitual en este Observatorio, se trata de una idea cuya puesta en funcionamiento se ve claramente impulsada por el avance de distintas tecnologías.
Se trata de que algún organismo, público o privado, disponga dentro de las ciudades un sistema muy capilar de entrega y recogida de bicicletas, y que las personas que necesiten desplazarse de un sitio a otro puedan recoger una bicicleta en su origen y dejarla en su destino. La verdad es que así contado, ¿quién no sería un usuario habitual del sistema? Yo desde luego no lo dudaría. Las ventajas:
- + es rápido, puede que incluso más que el coche
- + es sano, porque haces ejercicio
- + es silencioso
- + es barato, o debería serlo al menos
- + es limpio, si no tenemos en cuenta el sudor :-)
Si me pongo ahora en el pellejo del operador de un sistema como este en una ciudad grande, empiezo a tener pesadillas... parece bastante complejo el poder garantizar una bicleta a todo el que la necesite allí donde la necesite, pero por otra parte, el servicio nunca captará adeptos si no existe esta garantía. Y surgen las preguntas ¿cómo hago para que no se roben las bicis? ¿cómo computo el uso que se hace de ellas? ¿cobro por uso o una tarifa plana? ¿cuánto cobro? Vaya, la idea está genial, pero hace falta todo un montaje para que de verdad funcione, y nunca funcionará sin el compromiso firme del Ayuntamiento o administración competente y sin la tecnología adecuada.
En los últimos años se han ido despejando ciertas de estas dudas, y algunas empresas han desarrollado tecnologías que pueden resolver el control de las bicicletas (sistemas de smart-cards, GPS, etc...) y también se han ideado modelos de negocio que, sustentados en que una flota de bicicletas urbanas pueden ser un permanente escaparate publicitario, han conseguido abaratar muchísimo el precio final que un usuario debe pagar por usar el sistema.
Barcelona está claramente a la cabeza del movimiento pro-bici, no sólo en España sino en todo el mundo, habiendo sido incluso premiada recientemente. Hace unos años, con motivo del Forum se intentó algo parecido sin éxito, pero desde marzo de 2007 tiene funciona el sistema Bicing, que está batiendo todos los records de afiliación imaginables: ¡143.000 usuarios abonados!, a razón de 24€/año. Los del coche compartido han visto el filón...
Pero también está ocurriendo que, ante tal avalancha no prevista de peatones ávidos de bicis, la empresa que gestiona el servicio se ha visto desbordada. Son decenas de miles las reclamaciones recibidas por el servicio y se han creado incluso blogs que agrupan a usuarios descontentos. Las reclamaciones son variopintas: en numerosas ocasiones el sistema se encuentra fuera de servicio, se cobran penalizaciones a abonados por sufrir el robo de sus bicis, o simplemente se producen errores de cálculo de entrada-salida de bicis por los sistemas informáticos.
Yo creo que se están dando los pasos adecuados, y que estas iniciativas merecen todo nuestro apoyo y respeto. No quiero hacer de abogado del diablo, pero estoy seguro de que los errores operativos se irán puliendo con el tiempo, y finalmente los usuarios tendrán el sistema que desean. Echar a andar un sistema como este es un enorme reto, y sé de lo que hablo. Pero también creo que los Ayuntamientos no deben dejarse llevar por el atractivo que supone figurar como una ciudad comprometida con el transporte limpio. No tiene sentido que se pongan primero las bicis y después se construyan los carriles-bici. No tiene sentido poner la explotación de este servicio en manos de empresas de publicidad (no tengo nada contra ellas, pero generalmente de lo que saben es... de publicidad!). No tiene sentido excluir del uso a los turistas. Sigue habiendo cosas que no tienen sentido, y si no, mirad este parking de bicicletas:

En este enlace se pueden encontrar numerosos enlaces a iniciativas de bicicletas compartidas en todo el mundo.
Publicado el 11 jul, 2008, 02:27AM por Jorge en la categoría Mucha Movilidad | Comentarios[2] | URL trackback
Londres se cuestiona su modelo de peaje urbano
El nuevo alcalde de Londres, Boris Johnson, paraliza el proyecto de expansión del paradigmático sistema de peaje urbano impulsado por su predecesor, Ken Livingstone.
Me doy cuenta de que desde que empecé a escribir en este Observatorio no había tocado todavía el interesante tema de los peajes urbanos. Éstos, en mi opinión, han ido cobrando injusto protagonismo en la última década como armas de lucha contra la congestión en las grandes ciudades.
La primera experiencia que conozca de peaje urbano se instauró en una zona de Singapur en 1975 y su gestión se ha ido modernizando con el paso de los años. En Europa, los casos de mayor renombre son el propio Londres, Estocolmo y el caso reciente de Milán.
La verdad es que estoy ya un poco cansado de escuchar que este tipo de medidas reducen mucho la congestión. Cualquier esfuerzo dedicado a cuestionar tal afirmación me parece tan estéril como estúpida me parece la propia afirmación. Sin duda que cobrar por circular reduce el número de personas circulando, al igual que cobrar por aparcar en la calle reduce el número de personas buscando aparcamiento en la calle. No son más que perogrulladas.
Pero la gran pregunta no es ¿se reduce la congestión? sino ¿mejora ésto la calidad de vida de los ciudadanos? ¿mejora ésto la movilidad? Éstas ya no parecen tan sencillas de contestar. Mi opinión es que no.
En realidad, las ciudades que lo han implantado y determinados estudiosos del transporte defienden que, cuando una persona se desplaza en coche, no sólo se está auto-generando un coste (el coche, la gasolina, el tiempo que usa, etc...) sino que además se lo está generando a los demás conductores, a peatones y al medioambiente, y que han de pagar por ello. Para ser fino, diré que el razonamiento es un tanto sesgado, ya que olvida la existencia de los impuestos a los carburantes, impuesto de matriculación, impuesto de circulación, etc... que cubren tales costes ocasionados a terceros.
En el caso concreto de Singapur, por ejemplo, las autoridades varían el precio para ajustar una velocidad media objetivo en el centro de la ciudad. Curioso. Esto es como si las autoridades se dedicasen a subir artificialmente el precio del pan en épocas de escasez para que a los pocos que puedan comprarlo incluso les sobre... Así podrían decir: "la gente que come pan en mi ciudad come tres barras". Igual que ahora se llenan la boca diciendo: "la gente que conduce en mi ciudad lo hace a una media de 25km/h". Ya he comentado alguna vez que, aunque no sea lo mismo, circular es hoy en día una necesidad y no un capricho. Los políticos no tendrían que preocuparse por el bien de unos pocos que pueden sino por asegurar alternativas de desplazamiento adecuadas a todos y cada uno de sus ciudadanos.
Por suerte, el fenómeno de los peajes urbanos no termina de cuajar. En los casos que se ha sometido a referendum, se suelen obtener abultados 'NOes' contra escasos y tímidos 'SIes'. Los políticos saben que no son decisiones que beneficien ni gusten a la mayoría. Además, en los pocos casos de estudio en todo el mundo se observa un daño colateral importante: los atascos desaparecen de las zonas tarificadas pero se desplazan a las zonas limítrofes.
Leo en una publicación que sigo habitualmente que el nuevo alcalde de Londres ha decidido anular cualquier iniciativa orientada a la ampliación de la zona de tarificación (proyectos ya previstos y aprobados en la anterior legislatura) e incluso se rumorea que todo el sistema ya instalado se encuentra en entredicho. Los ciudadanos saben que casi el 70% de la recaudación se destina a cubrir los costes que el propio sistema genera. Vamos, gastar por gastar.
Londres ha sido el 'caso estrella' en este campo ¿será esta decisión el principio del fin de los peajes urbanos tal y como los conocemos ahora?
Publicado el 05 jun, 2008, 10:31AM por Jorge en la categoría Mucha Movilidad | Comentarios[0] | URL trackback
El coche compartido: carpooling y carsharing
Aunque llevamos años escuchando que este tipo de iniciativas no terminan de despegar, las dos modalidades que conocemos como coche compartido tienen un efecto positivo en la movilidad urbana y por eso merecen seguir teniendo nuestro apoyo.
Cuando se habla de coche compartido existe una pequeña confusión entre dos conceptos distintos, el car-sharing y el car-pooling. Y no es que me guste necesariamente usar términos anglosajones por doquier, pero la verdad es que en nuestro idioma traducimos ambos conceptos por "compartir coche", mientras que se trata de cosas muy distintas.
En palabras lo más llanas que encuentro: carsharing consiste en la multipropiedad de un coche o uso alternativo del mismo, mientras que carpooling es una suerte de auto-stop organizado. Y como aquí hablamos de movilidad, me gustaría matizar cuáles son las implicaciones que cada modalidad tiene en la movilidad urbana, así que los trataré de forma separada:
El car-sharing tiene obviamente su interés desde el punto de vista económico para sus co-propietarios o co-usuarios. Supongamos dos personas que tienen unas necesidades de desplazamiento complementarias (es decir, no solapadas en el tiempo), por ejemplo uno necesita el coche los días laborables y el otro los fines de semana y festivos. Pues bien, ¿para qué compar dos coches si con uno basta? esto es lo que me pasó durante mis años de estudiante, cuando compartía coche con mi madre... teníamos nuestro coche compartido.
Muchos piensan que estos esquemas no favorecen la movilidad urbana porque no se reduce el número de coches circulando por nuestras calles. Aunque esto último es cierto, debo decir que sí que existe un impacto, y muy importante: el espacio de aparcamiento no-ocupado.
Existen muchas iniciativas de car-sharing en el mundo y se trata de un fenómeno creciente, pero que cuenta todavía con grandes dificultades de implantación. Se requiere una gran confianza (obviamente mi madre y yo la tenemos) en el respeto de las necesidades de cada uno de los co-propietarios o co-usuarios. Además, por cuestiones logísticas evidentes, necesita de alta proximidad geográfica entre implicados. No es fácil de organizar y desde este Observatorio aplaudimos a los que trabajan por desarrollarlo.
El car-pooling tiene en cambio un impacto más apreciable. Supongamos ahora dos vecinos que trabajan en el mismo polígono industrial y que tienen horarios similares. En lugar de desplazarse cada uno al trabajo y vuelta en su coche, podrían quedar y viajar ambos en el coche de uno de ellos. No hace falta decir que retirar un coche de la carretera tiene un efecto positivo en la movilidad. Aunque siempre rodeados de un halo de inseguridad personal, estos esquemas parecen tener menos barreras para su aceptación, ya que no necesita de compromiso a medio o largo plazo. Además es algo más flexible, ya que si tu compañero te llama por la mañana y te dice que se ha puesto enfermo, pues coges tu coche y listo.
Ahora bien, a pesar de que casi todos vemos estos esquemas positivamente, son pocos los que lo utilizan. ¿el motivo? en mi opinión se trata de la poca flexibilidad que soportan. Olvídate de ir a hacer deporte o un recado después del trabajo porque estás interfiriendo en el calendario-compartido. Hace algunos años tuve la oportunidad de dirijir el proyecto Tecapsy, de implementación de un sistema de coche compartido en varias ciudades europeas. El informe final del proyecto, que fue incluso premiado por organismos competentes, concluía ya en el año 2002 que, para que el carpooling sea ampliamente adoptado y de forma organizada, debe ser promovido por la administración, formar parte de una política integral de movilidad y acompañarse de incentivos.
No parece que el car-pooling pueda llegar (a corto plazo) a masificarse de forma organizada para distancias cortas y cotidianas, pero también nos constan los múltiples esfuerzos que se están haciendo al respecto, y también los aplaudimos. Para el que esté interesado, aquí van algunas referencias de iniciativas en España:
Compartir.org (que presta servicio a varios municipios)
Publicado el 10 ene, 2008, 11:46PM por Jorge en la categoría Mucha Movilidad | Comentarios[2] | URL trackback
